lunes, 28 de enero de 2008

Diversidad y Creación de Valor

Un nuevo post en el blog de Raúl Herrera me inspira una vez más a comentar sobre uno de los temas que más me apasiona: la diversidad o la diferencia como una de las mayores fuerzas creativas dentro de las organizaciones de nuestro tiempo.

Los comentarios de Raúl me hacen pensar en el modelo de reconciliación de dilemas creado por Fons Trompenaars cuyo trabajo se ha enfocado en cómo la reconciliación de las diferencias culturales puede convertirse en una ventaja competitiva en el mundo empresarial. Su modelo está basado en la integración de opuestos.

Lo que se desafía en este modelo es la lógica aristotélica de la que somos herederos en Occidente, la cual postula que las cosas no pueden ser y no ser, de la misma manera y al mismo tiempo. Lo que también se conoce como el principio de identidad. El modelo abre la puerta a la lógica integral o circular, inspirado en el pensamiento oriental, que dice: “las cosas pueden ser y no ser de la misma manera y al mismo tiempo”.

La lógica mecanicista crea una polarización y una confrontación innecesarias porque las cosas no pueden ser y no ser de la misma manera y al mismo tiempo. Así, cada quién presume poseer la verdad, “lo que es” y calificar al otro como la no verdad,”lo que no es”.

Con esta estructura de pensamiento, hemos generado intolerancia con la diferencia. Una tendencia a interpretar el mundo mediante dicotomías que califican a los unos de buenos y a los otros de malos: buenos los que coinciden conmigo y malos los que se atreven a criticarme; de amigos o enemigos, del eje del bien y del eje del mal (¿les suena familiar?).

El modelo de reconciliación de dilemas estratégicos de Trompenaars propone un diálogo, es decir, un flujo de ideas para construir sentido, para encontrar significados conjuntos, para construir procesos.

Apunta a:

La reconciliación de las diferencias tras el reconocimiento de las mismas.

La reconciliación de valores. Integración de opuestos.

Deja de lado la formula de "llegar a un compromiso" mediante la cual ambas partes deben sacrificar alguno de sus valores. La idea detrás de la reconciliación de dilemas es la integración de las diferencias, la fusión de opuestos. En lugar de ESTO-O-LO OTRO, se considera ESTO-Y-LO OTRO TAMBIEN.

Lo fundamental, metodológicamente hablando, es buscar los puntos de integración. Un pensamiento integrador rechazaría las polarizaciones.

Una investigación realizada durante unos veinte años en 50 países, (21 Leaders for the 21St century – How innovative leaders manage in the digital age, bajo la dirección de Fons Trompenaars), encontró que el estilo de liderazgo basado en la confrontación y la polarización ha sido la causa más importante de los conflictos del siglo XX. Siempre entre los opuestos, se encuentran las posibilidades más creativas de solución integrada. En este reconocimiento recíproco, que involucra una apertura mental, se puede empezar a tejer para encontrar una posición diferente.

La clave del pensamiento estratégico estaría en encontrar un punto integral que ofrezca una alternativa superior a las dos originales (y aparentemente opuestas), como plantea Raúl en su post. ¿Cómo integrar lo mejor de cada perspectiva? Este es el reto que se ofrece a los líderes del siglo XXI. En otras palabras: una capacidad para integrar que se aleja de todo dogmatismo.

¿Cómo potenciamos desde el coaching empresarial esta mirada que requiere de una gran amplitud para imaginar nuevos horizontes?


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