viernes, 28 de diciembre de 2007

En la playa…muy temprano



Me siento aquí a espiar al sol. Mientras me hipnotizo con el reventar de las olas, pillo el primer rayo de luz que cae sobre la playa

Es ese instante, en el que se ilumina la arena,ese parpadear, el que estaba esperando

Imagino todas las cosas mágicas que pueden salir de ese instante

Pienso en el artículo que tengo que escribir, el taller que tengo que preparar, la pila de libros que traje para leer…

…y hasta ahora tengo 2 cuentos para Camilo y Daniela, y una canción de cuna para Mauricio. Porque lo niños insisten en que a los bebes hay que cantarles primero y sólo después empezar con los cuentos.

Se acordarán ellos mejor que yo. A ellos, yo los hacía bailar.

Pienso que tal vez sí tengo en estos días el alma a flor de piel, que ando olfateando cada momento…

…pienso en ti, que te escondes, que nunca estás ni aquí ni ahora. ¿Serás alguna vez rayo de luz intermitente en alguna playa?

Suéltote aquí en la orilla
Sóplote hasta el otro mar
Encuéntrote en el año nuevo
Salúdote en otro empezar.

jueves, 27 de diciembre de 2007

Camilo, la luna, las palabras y la espera de Mauricio




Mauricio llegará pronto. Lo esperamos todos. Descansa, más bien chapucea, en el vientre de su madre; mi cuñada.
Camilo y yo, en la playa, nos lo imaginamos; su primo, mi sobrino. Jugamos a tirarle preguntas al mar.
-Es un viejo sabio, le explico
-Si escuchas atentamente, nos contará una historia.

Y así es que nos regala una. Me la repite Camilo, que a sus seis años escucha mejor que yo.
Es de peces que ríen y de la luna que se zambulle hasta la mitad a medianoche. El agua fría aparentemente hace que salga disparada hasta tan alto; tiene algas que le cuelgan y alguna estrella de mar.

De pronto, Camilo abre esos ojos enormes que casi ocupan la mitad de su cara, me mira y pregunta:
-¿Puedo guardar las palabras?
-¿Guardar? ¿Para que no se escapen?, contesto, haciéndome la graciosa.
-No, guardar como cuando recojo los juguetes.
-¿Para qué?
-Dije palabras que hacen mal y las quiero quitar, las quiero volver a guardar.

Le ha dicho a su hermana que no la quiere y la ha hecho llorar.

Mi hermoso sobrino aprende que hace cosas al hablar, se sorprende y asusta del efecto de sus palabras.

¿Y qué hacer ahora que ha dejado salir palabras que duelen? ¿Las puede devolver? Lo dicho ¿Dicho está? ¿Puede desdecirse?

No tiene paciencia para reflexiones adultas, o adulteradas, y sale corriendo a abrazarla y llenarla de besos. Daniela se carcajea. Hace rato que ha olvidado los sinsentido de su hermano.
Lo que los une está aún más allá de las palabras.
Me enternecen mis sobrinos que en 20 minutos se volverán a pelear.

Yo escribo esto para no olvidarme de lo sencillo que puede resultar el amor.

lunes, 17 de diciembre de 2007

Life is messy (La vida es…desordenada, desaliñada, enredada…o un revolú)


Experiencias que nos transforman

"Whoever knows what our hearts will want? Who can defend themselves from it?"

¿Quién sabe lo que querrán nuestros corazones? ¿Quién puede defenderse de eso?

Lo dice Nelle Harper Lee, escritora reconocida y amiga de toda la vida de Truman Capote, en la película Infamous que aborda la experiencia del autor durante los cuatro años que se dedicó a escribir In Cold Blood (A Sangre Fría), una novela que marca un hito en la literatura estadounidense pues utiliza por primera vez técnicas reservadas para la ficción en el recuento (un nuevo estilo de reportage, como lo llama él en la película) de un hecho verídico (los asesinatos de una prominente familia, en Kansas, 1959) haciendo caso omiso de los limites estrictamente observados hasta entonces. El libro resulta un éxito rotundo…el hombre que queda después de la experiencia no vuelve a ser el mismo.

Capote parte con una idea, o por así decirlo, una cierta intención sobre lo que se propone lograr y cómo. Observa e interactúa con sus "sujetos" manteniendo una distancia que cree le garantiza la objetividad; sin emociones. Está poco preparado para lo inesperado que resulta conectar con el alma de otro ser humano; uno con el que jamás habría imaginado tener tanto en común…un asesino. Surgen el amor, odio, resentimiento, rechazo, confusión, culpa, amistad, tristeza…un torbellino de emociones que lo noquean y desafían a su entendimiento.

Y en la vida, así pasa. A veces, por el camino nos cruzamos con personas o situaciones que no estaban agendadas; que parecieran no tener cabida en los espacios que tan celosamente hemos construido. Sin embargo, algo nos llama…¿nos tienta?, algo llega que amenaza el orden, la razonabilidad, nos asusta no saber a dónde nos puede conducir. ¿Qué hacer? Salir corriendo en dirección opuesta es una opción. Pero también podríamos quedarnos a descubrir qué sucede si en lugar de temerle a los deseos del alma (o el corazón) los reconocemos como parte de nuestro devenir, de nuestro aprendizaje, del ser que nunca acabamos de definir. Sin miedo, sabiendo que también podemos optar, escoger, tomar decisiones y hacernos cargo de nuestras acciones; que no somos victimas de los designios caprichosos del alma…somos almas que se transforman con otras en un maravilloso enredo que llamamos vida.

martes, 4 de diciembre de 2007

El Viaje “Google Earth”


Partimos en un viaje “Google Earth” el viernes por la mañana. Una coach y un coachee madrugadores se encuentran a las 8:30 hrs.; quizá es muy temprano para empezar a ser cuerdos. Con nuestros cafés en mano nos propusimos salir de la minera y proyectarnos mucho más allá, a mirar de más arriba, con mayor amplitud...a ver qué encontrábamos. Para los astronautas recién iniciados el mundo se ve como una pelota azulada muy hermosa, muy confusa. Más aún si intentamos una pirueta de inspiración estructuralista simultáneamente sincrónica y diacrónica que nos ayude a contextualizar los quiebres. Con cierta distancia podemos apreciar los aspectos histórico-evolutivos (diacronía) que dan cuenta del fenómeno que somos, y a medida que nos acercamos a través de fotos que van revelando nuestra posición con creciente nitidez, vemos la posibilidad que somos en determinado momento en el tiempo (sincronía). Perspectivas histórica y estructural, las llama Echeverría. ¿Qué viste? Pregunto yo. ¿Te sirve? Sonríe y dice: “Ahora me hacen sentido muchas cosas, y también se me descolocan otras. No sé si me gusta.” Noto el brillo en sus ojos, siento lo mismo que él. Tenemos nuevas preguntas.

A mí me impresiona profundamente que la mirada estructuralista que está en la base de mi formación lingüística pueda proyectarse de esta manera. Somos seres lingüísticos, no cabe duda. Sin embargo, me recuerda también con una banderita de alerta que el enfoque estructuralista clásico tiende a estudiar al ser humano desde fuera, y no desde dentro, sostiene que los sentidos engañan, y por lo tanto la comunicación se debe estudiar mediante la construcción de estructuras lógicas, que permitan descubrir las interrelaciones creadoras del sentido y las reglas que constituyen a las normas sociales. El estructuralismo marca límites claros. Reviso mis notas y no me parece raro que, a pesar de que esa no es la propuesta ontológica, la defensa por el rigor, por preservar la coherencia del discurso ocurra en este punto de la presentación de Echeverría...sin duda, arrastramos residuos metafisicos...sí, me parece coherente la propuesta de que las cosas deben probarse en su propio dominio, y ese filtro todavía no me acaba de convencer.

Yo a veces no entiendo nada. Juego a conectar los puntos sin seguir la numeración. El enfoque estructuralista me refiere extrañamente al modelo de la ESPT. El Flujo Primordial y la manifestación específica que somos de esa fuente. ¿Qué nos sirve?¿Qué tomamos?¿Qué dejamos? ¿Cuáles son los limites?

domingo, 2 de diciembre de 2007

Mi Bellota: Salir del Espacio Chico



Reflexionando sobre el II Encuentro de Coaching–Chile que se celebró la semana pasada, me aparece la figura de un monito que sale en la película La Edad de Hielo. Es una ardilla que se llama Scrat y vive obsesionada con su bellota, la que constantemente se le escapa. Patricia May habló de su búsqueda, de las preguntas que la habían inspirado en sus investigaciones. Resonaron en mí las mismas inquietudes; recordé las preguntas maestras que desde chica susurraban en mi oído. He buscado, cómo he buscado…en la lingüística, en la traducción, en la antropología, en la psicología, en la comunicación, en los estudios interdisciplinarios, en la literatura, en la poesía, en el movimiento…y siempre con la sensación de que tenía la bellota por un momento y de pronto se me escurría entre las manos. Algo faltaba, algo que sentía que estaba ahí, algo que integrara todo lo que veía intrínsicamente ligado y no podía explicar. Faltaba el Alma.

Desde el coaching veo con cierta distancia lo que ha sido mi camino y me admira ver la coherencia, la interrelacionalidad de lo que a veces se sentía como estar vendada dando palos al vacío. Siento que llegué por la senda que tenía que llegar, que traigo todo lo que he sido y voy siendo…que lo puedo poner al servicio de otros.

Me queda de Rafael, la necesidad y la importancia de reconocer de dónde venimos, de cuáles son nuestras raíces profundamente soterradas en los fundamentos del pensamiento occidental. La base biológica y el techo ético entre los que se encuentran los dominios del lenguaje, el cuerpo y las emociones, que definen lo que es posible para cada ser humano. Los ejes emocionales desde los que experimentamos el devenir, la prioridad de la acción. Sobretodo me queda la importancia de la mirada sistémica y la pregunta de cómo hacer que el cambio sea sustentable.

De Julio me queda el profundo respeto y cuidado por las personas, la urgencia de hacernos cargo de nuestra casa, de nuestro planeta. La inspiración para salir de mi/nuestro espacio chico e ir más allá de las transformaciones personales. Me queda la sensación de gran apertura, de poder buscar también en otros lugares sin caer en un rigor que pueda sonar a fundamentalismo.

Me quedan varias sensaciones del encuentro, me quedan las caras, las sonrisas, las miradas, las emociones. Me queda el asombro. Más que nada me quedan preguntas. Preguntas que mueven.

Tengo la impresión de que se acerca una etapa muy productiva y quiero hacerla valer. Agarrar mi bellota y salir del espacio chico.

sábado, 1 de diciembre de 2007

Noviembre



Noviembre vino y se fue. Trajo y se llevó tantas cosas. Lo siento otoñal como en el hemisferio norte y también primaveral como en el hemisferio sur. Transformación. Pérdidas y Ganancias. Honro lo que se ha ido y espero con el corazón abierto lo que ha de llegar. Un poema hermoso y una traducción que no le hace mérito (mía, por supuesto)

November

There is wind where the rose was,
Cold rain where sweet grass was,
And clouds like sheep
Stream o'er the steep
Grey skies where the lark was.

Nought warm where your hand was,
Nought gold where your hair was,
But phantom, forlorn,
Beneath the thorn,
Your ghost where your face was.

Cold wind where your voice was,
Tears, tears where my heart was,
And ever with me,
Child, ever with me,
Silence where hope was.

Walter de la Mare
(1873 - 1958 / England)

Noviembre
Ahora hay viento donde la rosa estaba,
Hoy hay lluvia helada donde dulce hierba crecía,
Y nubes como ovejas
Se derraman sobre la profundidad
Hay cielos grises donde la alondra volaba.

Ya no hay calor donde tu mano estaba,
Ya no hay dorado donde tu pelo reposaba,
Solo la aparición, desolada,
Debajo de la espina,
Tu fantasma donde tu rostro habitaba

Viento frío donde tu voz estaba
Lágrimas, lágrimas donde mi corazón se hallaba,
Y siempre conmigo,
Niño, siempre conmigo,
Silencio donde la esperanza
alguna vez moraba
Walter de la Mare
(1873 - 1958 / Inglaterra)